Doble Karma

Biografía Nickkoshu

Biografía Nickkoshu

Nací y aún resido en Tandil. Durante buena parte de mi infancia viví cerca de una plaza donde pasaba gran parte del tiempo jugando allí. Según tengo entendido, mi primera acrobacia fue cuando todavía no tenía uso de razón, ya que apenas caminaba. Según cuenta mi madre, iba con mi hermano (3 años mayor) y por seguirlo atravesé las rejas de un pequeño paredón haciendo una especie de mortero. Caí en perfectas condiciones y nada me pasó, ya que en ese momento uno no es conciente del miedo.

Desde chico me encantaba hacer “piruetas”. Hacía medialunas continuadas hasta caer al piso producto del mareo. Me gustaba hacerlo y quizas en el fondo tambien quería llamar la atención. Y si bien mi madre me aconsejo comenzar gimnasia artística, siempre me negué. Y las acrobacias las fui dejando.

Mi inicio oficial con el deporte fue, como la gran mayoría, con el fútbol. Pero no como delantero, sino como arquero. Esto fue en el año 1991. Apenas recuerdo algo ya que era muy chico, pero según me cuentan, me había fanatizado en el mundial de Italia 90 con el Arquero de nuestra seleccion Goycochea. Por esta razón me inscribieron en un club, pero que al poco tiempo cerró.

Un año mas tarde, con el “boom” de las películas argentinas como “Los Extermineitors” o la serie “Brigada Cola”, me motivó a empezar Karate. Fui poco tiempo y solo ascendí al segundo nivel (Amarillo) ya que no me gustaba mucho.

Al siguiente año (1993) empecé Atletismo y me mantuve haciendo este deporte hasta 1996 cuando reemplazaron a mi entrenadora y deje de ir.

Durante un largo período, me dediqué al sedentarismo absoluto (algo no recomendable). En este periodo, mi fanatismo con los video-juegos

clásicos de combate como Street Fighter y Mortal Kombat se intensificó muchísimo. También con la serie de animé Dragon Ball. Me identificaba con las artes marciales, pero no hacía nada al respecto.

Retomé los deportes en el año 2000 regresando al Atletismo en el club al que iba cuando era chico, pero esta vez me lo tomé de manera más seria. Llegué a progresar muchísimo en poco tiempo.

En el año 2002, aburrido del club por varias razones, comencé a entrenar solo con mi padre y había alcanzado un pico altísimo, pero debido a que tenía que dedicarle más tiempo al estudio, deje de entrenar con intensidad y mi nivel comenzó a decaer. Continuaba entrenando de manera poco constante y poco después, se unió a mi, mi mejor amigo Matías.

Mi plan era retirarme a fines de ese año (y del deporte en sí, para dedicarme de lleno al estudio), y esperaba realizar una excelente carrera en diciembre, pero como siempre que uno planea algo… no funciona. No salió como lo esperaba y sentí la necesidad de seguir un año más. Tampoco obtuve grandes resultados en el 2003 y continué un año más. En el 2004, mientras me entrenaba, pensé muy seriamente en la idea de recuperar el tiempo perdido, y comenzar algún día con lo que siempre me apasionó: el arte marcial y el dominio total del cuerpo. Pero antes de ello, debía cerrar un ciclo en el atletismo. Es así que me entrené con todo el mejor entusiasmo y pude cumplir con una marca que me había propuesto en una carrera organizada por la universidad. Ya estaba conforme con los logros generales de ese año, ya que en el atletismo, mi objetivo siempre fue (y de hecho, lo sigue siendo) auto-superarme.

A fines de ese año abandoné el atletismo como deporte oficial y pasó a ser mi deporte de aficionado.

Antes de terminar el año, y luego de haber hecho un gran análisis junto con Matías, la decisión estaba tomada: comenzaríamos Kung Fu. Solo teniamos que encontrar una escuela. Y buscando, encontre un afiche en la Universidad de una escuela de Kung Fu llamada “Escuela Vida”.


Comenzó el 2005 y con Matias realizamos un curso de dos meses de natación y luego de ello ya a finales de marzo nos anotamos en esa escuela de Kung Fu.

Fue ahi cuando conoci a Joel (Yockkel) quien hacía cerca de 4 años que asistía.

La escuela no me parecio como yo esperaba, era mucho mas pacífica y tampoco se entrenaban las acrobacias que siempre me gustaron. Pero si entrenaba el Kung Fu que quería. Por esa razón me quedé.

Pocos meses después, la escuela cumplía 18 años de vida y realizaron una exhibición en la que participamos gran cantidad de estudiantes de Kung Fu y Tai Chi.

A fines de ese año, sin dejar de lado el Kung Fu, me entrené poco menos de un mes y competí en una carrera de Atletismo (primera vez como aficionado).

Comencé el verano de 2006 entrenando Kung Fu a pleno, pero la locura comenzó a mediados de abril, cuando con Matías empezamos a entrenar acrobacias en el patio de mi casa.

Solo podíamos entrenar los días sabados ya que en la semana asistíamos a la universidad.

Al principio, contábamos únicamente con la medialuna y apenas un rondó. Al poco tiempo, se unió con nosotros Yockkel.

No contábamos ni siquiera con una colchoneta: al pasto puro. Los palos eran grandes, y es algo que no recomendamos para nada, porque si nunca nos paso nada serio… fue SUERTE.

Aún así le poníamos toda la voluntad y pedíamos consejos a todos los allegados, conseguíamos videos y los mirábamos una y otra vez. Hasta hacíamos gráficos para seguir los movimientos!

Al tiempo pude conseguir un colchón viejo, que si bien no servía para correr ni nada, evitaba los topetazos en el suelo firme, y nos fue más que suficiente para lograr sacar las mortales y el flic-flac. El hecho de tener elasticidad por naturaleza y haber entrenado todo el cuerpo en general durante gran parte de la adolescencia, facilitaba bastante el aprendizaje de las acrobacias.

Al poco tiempo, contaba con un pequeño repertorio de técnicas y acrobacias. Entonces, impulsado por una serie infantil de un deportista que veía un amiguito mío, compré un cámara Web y grabé mi primer video clip. A este clip lo llame “Get it togheter” (como el tema). Y como a principios de ese año había creado una cuenta de correo con mi nuevo apodo, lo utilice como nombre “artistico” en esta nueva actividad: Nickko (que más tarde evolucionaría en Nickkoshu)

Mientras grababa este clip, me di cuenta del sacrifico que era crear un simple video… ¡¡¡de solo 2 minutos!!! Por dos razones: La primera era que el físico (por más preparado que estaba), llegaba a un cansancio extremo, debido a estar grabando tal vez durante 4 días seguidos, más de 2 horas, distintas tomas o ángulos de las acrobacias (inclusive intentaba cosas nuevas que me dejaban dolores nuevos!). El segundo problema de esto, era la edición. Algo más que agotador. Más que nada por el hecho de que el programa que usaba para crear las escenas me tildaba toda la máquina. Sin embargo, cuando vi el video terminado, me di cuenta que todo había valido la pena.

Ahora, el deporte había pasado a ser algo vistoso, algo que podía ver. Sentía que se habría un nuevo portal al progreso. Cada video que grabara, sería el mejor, pero sería aplastado por el próximo que grabara. Dependía de mi cuerpo mejorar y de mi mente crear videos donde pueda expresar mensajes, alegría o enseñanzas.

Claro que no muchos lo entendían. Pero yo siempre me guié por una frase que escuche una vez: “los que sueñan de día son concientes de muchas cosas que escapan a los que sólo sueñan de noche”.

En un abrir y cerrar de ojos los progresos eran enormes, al punto tal de que en un mes estaba tirando una mortal atrás en el pasto.

La suerte llego cuando en junio de ese año a mi padre le regalaron una cámara digital que graba video en 320 x 240. No es una muy buena calidad, pero es mucho más que suficiente para lo que la necesitaba (y con mucha mejor calidad que la cámara Web que tenía). La mayor ventaja fue que la cámara digital es portátil, mientras que a la camarita debía colocarle extensiones USB para que llegase al patio de mi casa y haciendo esto perdía aun más la calidad.

Entonces pensé inmediatamente en grabar otro clip. Para este entonces, ya contaba con una gran mejora en las acrobacias grabadas en mi primer clip y con una cantidad de acrobacias nuevas. Y fue asi como luego vino una seguidilla de videos.

Alrededor de agosto (pleno invierno), nos propusimos con Yockkel, armar un combate en el patio de mi casa para ver como se veía. Hicimos un pequeño combate de poco más de 1 minuto (pero que grabarlo nos llevo 3 horas y editarlo… más de una semana). El resultado fue muy bueno. Nos quedamos más que conformes. Y tenía dos finales alternativos, en el que cada uno ganaba. Este pasó a ser mi sexto video: “Exhibición de Kung Fu”.

Continue con los videos, pero luego de ver el video del combate nuestra ambicion creció y pensamos lo siguiente: “¿y si hacemos una película?”. Al principio nos reímos, pero luego lo tomamos en serio. Ganas nos sobraban e imaginación también… pero tiempo… no tanto.

Aún así, de a poco empezamos a pensarlo más seriamente. Sobre todo desde el punto de vista del gran trabajo que implicaría.

La prioridad era estudiar, así que el proyecto tendría que esperar hasta el verano. Sin embargo, ya había que empezar a trabajar lentamente en los ratos de ocio, en cuanto a pensar la trama, los combates, los escenarios, la vestimenta, etc. Me entusiasmaba mucho la idea de poder introducir en esa película, todas las acrobacias y habilidades que había grabado hasta el momento en los videos anteriores.

Pensando en que el video del combate que ya habíamos grabado pudiese formar parte de la película, un día escribí el guión y se lo mande a Yockkel en un mail. Fue aquí donde pense “o lo acepta y lo llevamos a la práctica, o piensa que estoy mal de la cabeza, deja de ser mi amigo y me interna en el Borda”.

No se si porque la idea le pareció original y buena… o porque realmente es buena … o porque Yockkel esta igual de loco que yo… pero le pareció interesante y aceptó llevarla a la práctica. Entonces empezamos muy de poco a pensar en todo lo que había que hacer.

El guión, que era simple, comenzó a tener extensiones, y extensiones. Fueron largas tardes y noches de rompernos la cabeza para que todo encaje, pero ya todo iba encaminado.

Aunque la impaciencia se hacía sentir muy fuerte, y nos llevaba a grabar o hacer cosas que finalmente fueron eliminadas por la poca calidad. Es decir, hubo muchas pérdidas de tiempo. De hecho, más de una vez por impaciente, he querido realizar acrobacias rápido sin entrar previamente en calor, y me he ganado lesiones innecesarias.

Lección que aprendimos: LA IMPACIENCIA LLEVA AL FRACASO.

Antes de terminar, al tiempo que entrenabamos Kung Fu, entrene atletismo un tiempo para correr una pequeña carrera a finales del 2006, en la que me di cuenta que tenia un gran estado fisico.
Apenas termino el cuatrimestre comenzamos a grabar. Solo nos tomamos unos dias para irnos a Mar del Plata y cuando volvimos seguimos grabando.

El problema más grande era el tiempo. Sabíamos que solo contábamos con enero y parte de febrero, y que además en este tiempo también debíamos trabajar y hacer otras cosas. Sumado a eso, en los escenarios que pensábamos grabar, debíamos ir temprano para evitar que los transeúntes aparecieran en las escenas. Es por eso que teníamos que levantarnos a las 5 de la mañana y quedamos todo lo que podíamos, hasta que alguien aparecía, la iluminación cambiaba o se nos agotaba la energía. Los días que no nos podíamos juntar o que el clima no nos permitía grabar, los aprovechábamos para entrenar o ya ir de a poco editando los videos.

Lo mas increíble fue la evolución: al principio nos parecía divertido ver la cara de las personas que pasaban y nos veían un día de 38 grados vestidos con un uniforme negro estilo oriental y cagándonos a trompadas! Sin embargo, a medida que pasaba el tiempo, ya nos parecía lo más normal del mundo lo que estábamos haciendo: ir caminando en cuero con cañas, Nunchakus, un banquito, la cámara digital, mochilas y comiendo helado por el centro. La vergüenza había desaparecido y nosotros estábamos en nuestro mundo. Nuestra única preocupación era que todo saliera bien.

En nuestro entorno familiar, mas allá de que no nos decían nada, nos felicitaban por el esfuerzo y les encantaba las escenas que grabábamos (pero mas que nada vernos tan bien y entusiasmados), creo que en el fondo pensarían: “¿porque no le dedican parte de esa pila al estudio?”…. y tienen razón, jaja! Pero pienso que en etapas únicas en la vida para hacer ciertas cosas, y esa clase de cosas uno debe ponerlas en la balanza al momento de juzgar.

Sabiendo que solo teníamos 2 meses para grabar, y que dentro de cada semana solo teníamos uno o dos días, no podíamos desaprovecharlos por estar cansados o porque no había ganas. Había que aprovecharlo! Otra lección que aprendimos: VALORAR EL TIEMPO.

Cuando la película ya estaba en marcha, conocimos un sitio del cual aprendimos otro tipo de acrobacias: súper patadas. El sitio era norteamericano, por lo que no entendíamos mucho, solo veíamos algunos videos. En un principio nos parecían imposibles esos movimientos, pero nos dimos cuenta que “todo parece imposible hasta que intentamos hacerlo”, porque al tiempo de práctica, podíamos hacerlas.


Me sentía feliz de que a tantos kilómetros de acá, existían otros dementes como nosotros que grababan video clips.

Al poco tiempo ya había recolectado nuevas destrezas, lo cual significaba una cosa para mí: ¡¡¡tiempo de armar un nuevo video!!! Separe algunos cuadros de la película, reemplacé unos y agregué otros y armé un nuevo video (el noveno de mi colección y primero del año 2007, que daba comienzo a mi segunda generación de videos.). El video lo titulé: “7 K. F.”.

Este video (casi tal cual) aparece en la película, pero con otro tema. Aún así, pasó a ser el mejor de todos los videos, por la seriedad del mismo (algo más acorde a lo que intento demostrar).

Finalmente llego marzo y luego de pulir detalles, el 11 de marzo proyectamos el resultado de esos meses de esfuerzo frente a familiares y amigos. Y la pelicula les encantó!

En sí, la película fue una de las tantas ideas locas que un día surgen, pero que por ciertas características personales (muy particulares por cierto), son llevadas a la realidad. Tal como lo dice aquella frase “el deseo es la iniciativa para hacer cosas que quizás nunca haríamos”.

Haciendo una síntesis final, descubrí que el echo de querer superarme me llevó a hacer Kung Fu, lo que me llevó a entrenar acrobacias, y me llevo a grabarlas. Posteriormente ello me llevó a filmar clips, luego una película y finalmente este sitio. Y mañana no se que me esperará….

La película es algo aparte y personal. Hoy en día, mi propósito con este sitio es lograr que los jóvenes se interesen en los deportes, se acerquen y formen parte de esta comunidad.

“UNA CUOTA DE LOCURA

ES LO QUE HACE INTERESANTE, DIVERTIDA Y FELIZ LA VIDA”

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